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miércoles, 14 de marzo de 2012

¿Choque cultural?


La otra noche me acosté al lado de Luisa para leerle antes de que se durmiera. Habíamos decidido que íbamos a releer un libro que un par de años atrás nos había encantado: Natacha, del escritor argentino Luis Pescetti – que además se llama Luis, casi como ella. 

El libro trata de una niña (argentina) que se las pasa discutiendo con su mamá, con su papá, con su amiga Pati y que tiene ocurrencias muy divertidas... Luisa se había reído como loca la primera vez que lo leímos y yo también (un poco del libro y otro poco de la risa de Luisa). La cosa es que el libro, que yo había comprado en Buenos Aires en algún momento, no aparecía por ningún lado y lo volví a comprar por Internet, esta vez de España. 

Cuando empecé a leer sentí una inmediata sensación de extrañeza. El primer capítulo se llama "A un sitio" y empieza con Natacha diciendo: "Mamá, voy a un sitio". Qué raro que use la palabra sitio, pensé. Nunca lo había pensado antes en realidad. La palabra sitio es una palabra que existe en la variante argentina pero me sonaba raro en boca de una chica y en este contexto. Un chico argentino no diría: "mamá, voy a un sitio", diría, "mamá, voy a un lugar", pensé. Pero también pensé que quizás me equivocaba. Sin embargo, unos renglones más adelante, cuando la mamá le dice: "No recuerdo, Natacha" y Natacha le contesta: "...venga, si una vez te conté y me dijiste: 'Vale, ve'" (las cursivas son mías), confirmé mi primera impresión.

Luisa y yo nos miramos. Qué es esto, nos preguntamos. ¿Natacha, no era argentina? Bueno, qué importa, sigamos leyendo, dije, y seguí leyendo. Pero nada era gracioso esta vez. Natacha ya no era nuestra Natacha, los chistes no eran chistosos con esa nueva voz que no era la de ella.

Así es, los grandes grupos editoriales que dominan en mercado editorial, publican versiones de los libros en diferentes variantes. De modo que Natacha habla en diferentes variantes del castellano dependiendo de dónde se la edite.

En realidad, yo ya sabía que esto pasaba, no debería haberme sorprendido. Pero sí, me agarró completamente de sorpresa. Y lo que más me sorprendió fue el efecto que esta 'traducción' tuvo en nuestra experiencia de lectura. Me quedé con la sensación de haber experimentado un verdadero choque cultural.

Si quieren leer un trozo de ese capítulo en la versión argentina, pueden entrar al sitio del escritor Luis Pescetti. Como ven, en la versión argentina, el capítulo se llama "A un lugar": 


Y el diálogo que les mencioné antes dice así: 
- No me acuerdo, Natacha.
- … dale, si yo una vez te dije y vos me dijiste, Bueno, andá. (las cursivas son mías)
Lo que una se puede preguntar es, entonces, ¿habrá Natachas cubanas, mexicanas, chilenas, chicanas?

                                                                  ***

Es mucho lo que se puede hacer a partir de un material de este tipo, muchas las preguntas que se pueden plantear desde diferentes perspectivas. Si bien ninguno de los trabajos que menciono acá abajo tratan directamente sobre este tema específico, pueden servirles para pensar alrededor de estas cuestiones: 

En el 2009, Susanne Andrén, estudiante del nuestro Departamento, escribió una tesina sobre algunas traducciones de Pippi al castellano cubano y español. La pueden ver acá:


También está la tesis doctoral de Cecilia Alvstad, La traducción como mediación editorial (2005), que, muestra la función de las editoriales en la edición y publicación de libros para niños. Esta investigadora tiene varios otros trabajos sobre cuestiones de traducción. Entre ellos algunos sobre la traducción al castellano de "Den standhaftige tinsoldat" de Hans Christian Anderssen.

Y un par de artículos míos sobre traducciones de un cuento de Edgar Allan Poe a diferentes variantes y en diferentes tiempos:

- Edgar A. Poe en castellano y sus reescritores: el caso de “The Oval Portrait”

- Fantastiska översättningar. Genre, översättning och litteraturläsning på språkinstitutioner vid svenska universitet. En: Thorson y Ekholm (eds) Främlingsskap och främmandegöring. Förhållningssätt till skönlitteratur i universitetsundervising, s. 319-343

7 comentarios:

  1. Como también pasa con la lectura de Andrés Neuman. ¿También habrá diferencia entre las ediciones españolas y las argentinas de su obra?

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  2. ¡Habría que mirarlo! Tampoco ahí había pensado en la posibilidad. Aunque en este caso tenemos a un escritor de origen argentino pero radicado en España desde la adolescencia... De todos modos, vale la pena averiguarlo.

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  3. Interesante la discusión: elijo creer que la intencionalidad de la editorial es la de "facilitar" la lectura, adaptándola a la perspectiva de una cipota.
    Otra opción sería percibir esta modificación como un intento de "normalizar" la lengua, una muy la arcana actitud, aquella que sostenía que la lengua estándar era inclusiva mientras la regional era exclusiva... y entonces ya no me parece una opción válida.

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  4. Sí, Eva, comparto tu opinión: en el caso de la literatura para niños es probablemente un intento por parte de las editoriales de acercar la lengua de la narración a la lengua cotidiana de ellos. Pero claro, también se podría pensar que también los niños se podrían acostumbrar a distintas variedades, lo cual les daría una aún mayor riqueza lingüística...

    Siempre recuerdo que de chica (o de cipota, como vos decís) en Buenos Aires, los dibujos animados hablaban en 'mexicano' y en 'venezolano' y no teníamos ningún problema en entenderlos, en disfrutarlos y en aprender palabras y entonanciones que no eran las nuestras de todos los días. Es más, en muchos de los juegos hablábamos la variante mexicana (sin saber que era una variante o que así hablaban en México), pero después, en la 'realidad', volvíamos a nuestra variante cotidiana. Es probable que siga siendo así; hoy en día, están las cadenas como Cartoon Networks y otras que transmiten en todo Latinoamérica.

    Por otro lado, es muy lindo poder apreciar la riqueza lingüística en las diferentes versiones de un mismo texto, como en el caso de Natacha. Sin duda es muy interesante para quienes nos fascinamos con estos temas, no solo desde el punto de vista lexicográfico y puramente lingüístico, sino también literario y cultural.

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  5. Muy interesante esta propuesta a aprender a manejar los diversos tipos de español, que ya es bastante común en niños latinoamericanos (que levante la mano el/la que no haya aprendido de chico/a a hablar "mexicano" con el Chavo del 8...) pero que en España parece no darse tanto. Hay gran "extrañeza" en adultos jóvenes que prefieren la literatura y cultura latinoamericana "traducida" al español de España. No hay que olvidar que hasta hace no mucho la TVE doblaba películas sudamericanas al "español nacional" antes de pasarlas por la tele. Yo todavía no me recupero del susto de ver una tarde en la tele la peli "El hijo de la novia" del argentino Campanella doblada al "madrileño" (!).

    El tema de quién decide las políticas culturales y por qué se actualiza otra vez...

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  6. Hola Andrea! Muy interesante el post!

    Una vez leí que por ejemplo, Harry Potter, se publica en versión inglés británico y en versión inglés de Estados Unidos... Y también hay que gente que traduce de un idioma al mismo idioma, pero quizás un registro más alto o más elevado, etc...

    No sé qué decir, porque por un lado, es verdad que se le quita parte de la identidad original de los personajes o hasta del escritor... Pero por otro lado, quizás los lectores se sientan más identificados con lo que leen, si está en su "idioma". Una vez leí en un forum de películas una discusión grandísima entre hispanohablantes que debatían qué era mejor, las películas dobladas al espanol de Espana o espanol de México. Y son temas que quizás no tengan una respuesta exacta, porque cada persona tiene sus preferencias...

    A mí me encantaba la literatura rusa, y en parte era porque al ver los nombres rusos de los personajes, podía casi imaginarme que yo estaba en Rusia y formaba parte de la historia... Pero una vez vi un libro ruso traducido al inglés creo, y los nombres estaban "inglesificados". Ya el libro perdía el encanto totalmente para mí. Quizás es, como tú dices, un choque (en este caso ni siquiera cultural), ya que no era a lo que yo estaba acostumbrada!

    Saludos!

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  7. Gracias, Annia. Y sí, como tú dices, no hay una respuesta exacta, sino que es una discusión que tiene años dentro del campo de la traducción: naturalizar o no natularizar, esa es la cuestión :-)

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